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Incontinencia
urinaria: causas posibles
Muchas personas
sufren problemas de control de la micción temporarios o permanentes.
La incontinencia urinaria puede tener numerosos orígenes
y es importante conocer no sólo las causas sino también
los factores de riesgo.
La incontinencia
urinaria (IU), también referida como micción no controlable,
tiene orígenes muy diversos. Esta incapacidad para controlar
la micción puede ir desde la incontinencia ocasional hasta
la incapacidad total para contener la orina. La pérdida involuntaria
de orina, además, puede ocurrir durante una actividad física
mínima, como toser o reír, o bien durante aquellas
que demandan más esfuerzo, como estornudar o realizar ejercicio.
De estas situaciones se desprende una clasificación de la
IU en incontinencia de esfuerzo (la que ocurre durante ciertas actividades
físicas el tipo más común de IU en las
mujeres-) o incontinencia de urgencia (asociada a una necesidad
de orinar repentina e imperiosa, seguida de una contracción
instantánea y la pérdida involuntaria de orina).
A fin de analizar mejor los posibles orígenes de una IU,
la división más práctica es aquella que separa
las causas en temporales y aquellas no temporales.
Causas
temporales
La incontinencia
urinaria puede darse a cualquier edad y ser el resultado de muchas
condiciones físicas. Algunas de las causas temporales de
la IU son la infección (o inflamación) del tracto
urinario, la irritación o infección vaginal, la infección
o inflamación de la próstata, el estreñimiento,
el embarazo y el aumento de peso. Asimismo, se sabe que la incontinencia
temporal puede ocurrir como efecto secundario de algunos medicamentos,
entre ellos, ciertos diuréticos, tranquilizantes, remedios
para la tos, antihistamínicos y antidepresivos. Además,
la incontinencia súbita puede experimentarse como consecuencia
de un incremento de la cantidad de orina, por ejemplo, debido a
un mal control de la diabetes. Otra causa que da cuenta de problemas
para el control de la micción es el reposo de corto plazo,
como el necesario luego de una intervención quirúrgica.
Causas
no temporales
Sin embargo,
la IU también puede ser el resultado de condiciones que no
son temporales, como, por ejemplo, problemas hormonales (en la mujer),
trastornos neurológicos, bloqueo de la uretra, lesión
de la espina dorsal, debilidad muscular (músculos de la vejiga,
del esfínter de la uretra) o su extremo opuesto, es decir
músculos hiperactivos. También originan incontinencia
a largo plazo ciertas anomalías, como las anatómicas
del tracto urinario y las neurológicas (esclerosis múltiple
o accidente cerebrovascular). Otras causas posibles incluyen la
enfermedad de Alzheimer, un cáncer en la vejiga o espasmos
en este órgano. En las mujeres puede originar IU el prolapso
pélvico, es decir, la caída o deslizamiento de la
vejiga, uretra o recto desde su posición normal hacia la
cavidad pélvica dentro de la vagina. Este prolapso se asocia,
habitualmente, con embarazos y partos múltiples. Por su parte,
en los hombres, la IU puede ser ocasionada por un agrandamiento
de la próstata.
Explicaciones
En líneas
generales, basta tener en cuenta que el control de la micción
está regulado por la interacción entre el sistema
nervioso central y los órganos del tracto urinario inferior
para entender como cualquier enfermedad que afecte alguna parte
de este mecanismo de control se puede traducir en una alteración
en el buen funcionamiento de la vejiga y, por lo tanto, originar
una IU. Así, no es de extrañar que aquellos que padecen
enfermedades que afectan al sistema nervioso central, como la enfermedad
de Parkinson, los accidentes cerebrovasculares, las lesiones en
la médula espinal y la esclerosis múltiple, puedan
verse con problemas para controlar la micción. Además,
como se desprende de la interacción arriba mencionada, los
traumatismos y lesiones en el tracto urinario inferior así
como en los órganos de la pelvis pueden producir IU.
Respecto del embarazo y el parto natural, éstos se consideran
factores de riesgo, al igual que la obesidad y el tabaquismo. La
diferencia importante entre unos y otros es que los últimos
no caracterizan ninguna etapa de la vida mientras que los primeros
se circunscriben a la edad reproductiva, de hecho, normalmente la
IU desaparece en la mayoría de las pacientes cuando concluye
el embarazo o al poco tiempo del parto. Aún así, en
la edad avanzada, tanto hombres como mujeres pueden desarrollar
IU por el agrandamiento de la próstata y la menopausia, respectivamente.
Editora
Médica Digital, julio de 2007
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